A veces la vida te sorprende. Si confias en ella, siempre sabe recompensarte.A veces cuando estás a punto de perder la fuerza y la esperanza, es entonces cuando el destino te devuelve tus sueños, como el mar devuelve una botella con mensaje a orillas de tus pies. Un mensaje que te recuerda que el dolor te ha hecho crecer, que una pérdida es siempre una posibilidad de recorrer un camino nuevo y distinto, que la felicidad viene siempre por los cauces más insólitos.
Y asi es como mi sueño ha vuelto a mi, cuando ya no lo esperaba, en forma de hogar rodante, y, como siempre, ha superado la ficción:
Conducir de nuevo, ¡qué placer!. ¡Conducir una furgo!. Nunca lo habia imaginado así. Hacerlo durante horas, de noche, escuchando la auténtica versión radiofónica española de los 70 de " La guerra de los Mundos" con ese musicón....Dormir junto al Barraguem do Caia, mientras se escucha chapotear a los patos a la luz de la luna.
Desayunar tostadas con aceite, tomate y queso, con los cencerros de las ovejas como banda sonora.
Pasear por las estrechas y soleadas calles de Évora y jugar con el gato tras la ventana. 
Charlar con el maravilloso Señor Madera sobre su exilio en Alemania mientras degustamos una exquisita Sangría. Y reir.
Luego comer pescado fresco en una terracita y enfrentarme a los huesos de los hombres de otros tiempos que conforman la "Capela dos Ossos" que esperan los mios.....
Por la noche escuchar psicofonías muy bajito, bajo el edredón, mientras, fuera, arrecia la tormenta.
Despertarse respirando el aire fresco de Praia Galé, rodeada de flores desérticas, té de Goa calentito en mano.
Incursión fotográfica en la escuela primaria abandonada de Melides,
o en el pequeño cementerio, mientras las mujeres del pueblo limpian las tumbas de sus seres queridos. Tradiciones comunes entre pueblos hermanos.
Delicioso arroz con mejillones y mousse de chocolate casera en Sines, viendo las barcas del puerto moverse, lentas, acunadas por el viento.
Hacer fotos furtivamente en la mina de carbón del puerto mientras nos busca la policia portuaria.
Dejar atrás a los surfistas de Porto Covo que como tribus nómadas se enfrentan a la marejada para acabar en la Ilha do Pessegueiro con un atardecer en la cama rodante con vistas al mar,
la brisa en el pelo, el "Forever Changes" de fondo y una botella de Monte Velho del 2007.
Antes de que la luz se vaya del todo, dar forma y nombre a las nubes ( especialmente inspirados fueron el caracol supersonico, la vieja con tupé y King Kong saltando del Empire State Building para, despues, expirar).
Un sábado tomando el sol en el Páramo Secreto que descubrimos explorando casa abandonadas con mil chimeneas, sobre la jarapa, como si el mundo se hubiera parado. Beber vino y leer a Pasternak. Puro hedonismo.
Pasta con tomate y aceitunas negras en silla de camping con siesta fresquita.
Conducir hasta la Praia do Malhao cantando a gritos " Llanto de Pasión", levantando el polvo del camino,
para acabar de nuevo el la cama movil viendo la puesta de sol en el faro de Cabo Sardao,
Nick Drake sonando, y las gaviotas que planean como grandes cometas blaquinegras para, al caer la noche, convertirse en estrellas fugaces en ese instante mágico en el que la luz del faro las acaricia a penas un segundo.
Me encantan las carreteras secundarias que traen nuevas oportunidades.


























